Devarim (Deuteronomio) 3:23 al 7:11
3:23 al 29: En este repaso de la Torah, que Moshe está haciendo ante el Pueblo, el primer pasaje nos presenta a Moshe rogando al Eterno que lo deje entrar a la Tierra Prometida. La respuesta de Hashem es terminante: “basta, no me hables más de este tema, no insistas, es caso cerrado”. El Eterno es fiel y justo, así como amoroso. Pero Él puso condiciones para escuchar y responder la oración de Sus Hijos. Moshe le desobedeció y enfrenta ahora la consecuencia. Sin embargo aquí vemos la gracia de Adonay, porque le permite subir a la cima del monte Pisga, y desde allí poder ver toda la extensión de La Tierra. A la vez le indica poner a Yehoshua en funciones, animarlo y fortalecerlo, porque será el quien le dirija a conquistar Ha Eretz, La Tierra.
4:1 al 8: Aquí nuevamente encontramos a Moshe, en el verso 1, insistiendo en la necesidad de obedecer los Mitzvot de Adonay, para conquistar y mantener La Tierra. El verso 2 advierte sobre el no añadir no quitar de la Torah. Los versos 3 y 4 les recuerda que por desobediencia todos aquellos de la generación anterior habían muerto en el desierto, y que ellos, la nueva generación estaban vivos por haber seguido a Adonay. Versos 5 y 6 sigue insistiendo sobre la obediencia. Es como que Moshe, sabiendo que ya le queda poco tiempo con ellos, como el padre o abuelo que esta para partir y está haciendo las últimas recomendaciones a sus hijos o nietos. Enfatiza en el 6 que la Torah y los Mitzvot son sabiduría e inteligencia para ellos. El 7 y 8 hacen la comparación con otro pueblo.
4:9 al 14: Moshe les recuerda y ensena la experiencia vivida en Horeb, Sinaí, por la generación anterior. La entrega de la Torah, Su Pacto Eterno con ellos.
4:15 al 19: Les vuelve a enfatizar el no hacer ninguna imagen de ninguna forma.
4:20 al 22: Moshe les hace saber que él no entrara a la Tierra Prometida. Ellos son los que entraran y la conquistaran.
4:23 al 31: es una profecía de lo que ha ocurrido con el Pueblo de Israel a lo largo de su historia, y aun en nuestros días con mucho Pueblo Sefardita. Pero a la vez el Eterno les anuncia por medio de Moshe que cuando hagan Teshuva Él les restaurara, aun en estos postreros días.
4:32 al 40: Les pregunta si en la historia, hubo algún otro pueblo al que HaShem se hubiera revelado y hubiera escogido. Les hace ver de esta manera el gran privilegio que ellos y nosotros, tenemos.
4:41 al 43: Moshe establece tres ciudades de refugio en el área de las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manases.
4:44 al 48: Moshe vuelve a ensenarles la Torah, antes de entrar a tomar posesión de Ha Eretz.
5:1 al 21: Moshe les repite los 10 Mitzvot, relatándoles una vez más la experiencia en el Sinaí, de Shemot 20:1 al 17.
5:22 al 33: Continua Moshe recordándoles la experiencia de Sinaí, relatada anteriormente en Shemot 20:18 al 26.
6:1 al 9: El centro de este pasaje es indiscutiblemente el Shema: los versículos 4 al 9. Israel debe oír, escuchar y poner por obra los Mitzvoth de la Torah, haciendo su parte en el Pacto. Ensenarlas a sus hijos, siendo el principal motivo de conversación en todo lugar. El verso 8, base rabínica para los tefilim, ensena que debemos vivir, con lo que nuestras manos hacen obedeciendo a nuestra mente, en la Torah. El verso 9 es el mandamiento de la Mezuzah, de la que lo importante es el contenido; este mismo pasaje escrito y puesto en los marcos de las puertas.
6:10 al 25: Una vez más el énfasis en obedecer y poner por obra los mitzvoth de la Torah en todo momento y lugar.
7:1 al 5: Repitiendo las enseñanzas dadas en Shemot 34:11 al 17, aquí Moshe les recuerda a la nueva generación el no caer en la idolatría pagana de los pueblos que ellos iban a conquistar, ni siquiera en entrar en parentesco con ellos. Aunque en el verso 2 les ordena destruirlas por complete, en el 3, sabiendo que ellos no lo harían, les enfatiza el no emparentarse con ellas.
7:6 al 11: Moshe les vuelve a insistir en que ellos son un Pueblo Santo, distinto, especial, escogido por El y para El. Por lo tanto deben ser obedientes.
HAFTORAH Yeshayaju 40:1 al 26.
El Lunes 26, desde la puesta del sol, hasta el Martes 27 a la puesta del sol, se recuerda el al 9 de Av. Es Tisha BeAv, fecha triste de la historia de nuestro Pueblo, ya que en ella se recuerda la destrucción del Primer y Segundo Templo, la destrucción de Jerusalén y la Diáspora Judía por el mundo. La expulsión de los Judíos Sefarditas de España en 1.492. La Noche de los Cristales Rotos en Berlín en 1.937 y el comienzo del Holocausto, entre otros. El Shabbath inmediatamente posterior, se comienza a estudiar en las Haftoratot, y por siete semanas, pasajes de esperanza y Consuelo del libro del profeta Ishayaju, siendo esta la primera.
Versos 1 al 5: Anuncio profético del tiempo de Mesías, específicamente al tiempo inmediatamente previo, con el ministerio de Yohanan Ha Tevilah (Juan el Bautista).
Versos 6 al 11: Anuncia el ministerio del Mesías. El verso 8 compara la temporalidad del hombre con la Eternidad de HaShem y Su Palabra.
Versos 12 al 26: Magnifica al Eterno. No hay con que o con quien compáralo. Mucho menos con imágenes que le hombre haga. El verso 22 es un anticipo miles de años antes de que el hombre lo descubra, de la redondez de la Tierra.
BRITH HA DASHA
MATIYAHU 4:1 AL 11

Este en un pasaje muy conocido, pero para el que cabe la pregunta: ¿Qué relación tiene con nuestras parasha y haftorah? Para responder esta pregunta nos tenemos que remontar al tiempo en el que Ha Satán se revelo contra HaShem. Desde aquel tiempo, Ha Satán ha estado en contra y atacando a todo lo que es plan y propósito de Adonay. Por ejemplo al Pueblo Escogido, Israel. Es cierto que el Pueblo fue, y hoy somos, responsables de nuestros actos de desobediencia, pero allí, y aquí, está la mano del enemigo. De la misma manera tentó al Mesías Yeshua, nosotros podemos obedecer, como Jacobo 4:7 dice: sometiéndonos al Eterno, entonces resistimos al Diablo y huye de nosotros.
JACOBO 2:14 AL 26
Este pasaje es una explicación perfecta de que la fe emuna es mostrada por las obras de obediencia a los mitzvoth de la Torah, y que quien dice que tiene fe. Pero no vive en obediencia, su fe es muerta.